La vieja historia de la Torre de Babel asume aquí caracteres de catástrofe. El edificio almenado, cuadrangular en su estructura, es castigado ferozmente por un rayo, claramente visible en medio de las tinieblas. La torre está a punto de desplomarse, partida... (Seguir leyendo)
En semicírculo, tomando la mitad superior de la carta, aparece una gruta. La entrada de la izquierda es oscura y tétrica. La salida de la derecha es luminosa. Una serpiente ha atravesado la gruta y su cabeza, mordiéndose la cola, aparece en... (Seguir leyendo)
El personaje que domina la escena es un hombre barbuzo, con rostro deforme y mirada extraviada. Sus ropas son ridículas y parecerían las de un saltimbanqui de la Edad Media, con borlas, capuchas y sacón ajustado con una soga. Cubre sus partes... (Seguir leyendo)
La tuba prodigiosa que derrumbó los muros de Jericó, la misma que describe Juan en su Apocalipsis, tiene aquí implicancias salvíficas. Desde lo alto, un ser de apariencia angelical, resplandeciente, toca una tuba. Más abajo, se aprecia un conjunto de sarcófagos que... (Seguir leyendo)
Domina la escena el astro rey. Su tamaño es mayor de lo normal y resulta imponente. Sobre un prado esplendoroso se hallan dos jóvenes. Ella es una muchacha de rasgos muy nobles, sonriente. Su cuerpo no tiene todavía perfiles voluptuosos. Es una... (Seguir leyendo)
La escena es de crepúsculo vespertino. La luna, alta en el espacio, asoma apenas entre negras nubes. Sobre un fondo de desierto se destacan, a ambos lados, dos torres similares a la del Arcano Mayor XVI. Dos chacales, de aspecto sediento, con... (Seguir leyendo)
La estrella de los Magos, la misma que, según la historia bíblica orientara a aquellos para que ubicaran al Nazareno, refulge aquí con destellos muy nuevos. Su tamaño, desmesuradamente grande, le permite destacarse con holgura en medio de otros astros... (Seguir leyendo)
Aquí se descubre la antiquísima simbología representada por Tifón, el rey de los infiernos, el Diablo o Demonio de las posteriores religiones tradicionales. El es el Príncipe de las Tinieblas, el Angel Caído, que fuera derrotado en la “Guerra de... (Seguir leyendo)
Un joven de vestimentas talares, está de pie en medio de la escena. Su rostro, plácido y amable, revela elevada espiritualidad. Su cabeza tiene el halo resplandeciente de los iluminados. Más bien parece un ángel, pero no tiene las alas tradicionales. En ambas... (Seguir leyendo)
El cuadro que aparece ante nuestra vista tiene caracteres macabros. La connotación vulgarizada del número trece es preámbulo adecuado de lo que aquí se ofrece con tintes lúgubres y deliberadamente tétricos. La Muerte, que deambula en su caracterización clásica, de un... (Seguir leyendo)