La Predicción del Futuro




A lo largo de los siglos la imaginación de las gentes se vio excitada de continuo por un misterio aparentemente indescifrable: el del propio futuro.
Poder revelar las múltiples manifestaciones de la existencia personal, con cierta antelación. Parecería albergar, en cada mortal, un seguro de esperanzas, realizaciones y triunfos.

Entre los muchos métodos existentes para determinar el presente y el porvenir, el arte de echar las cartas se erigió con particular preeminencia sobre todos los demás.

Según relaciones de muy diverso origen —aceptables algunas, discutibles las más— las cartas del Tarot representan una respuesta a ese enigma de siglos que es la futurología.

Las cartas del Tarot, o el Libro de Thot, significan por tanto, una avanzada remotísima del esoterismo.

Quién fue Thot

Sobre este particular es preciso efectuar disquisiciones muy precisas. Nadie con mayor autoridad en este sentido que Helena Petrovna Blavatsky, la eximia teósofa, autora de obras capitales, entre las que descuellan “La Doctrina Secreta” y el “Glosario Teosófico”. Este último manual de consulta incluye una respuesta sapientísima sobre el significado, implicancias y trascendencia de ese nombre, Thot, al que hacemos referencia en el epígrafe. En efecto, en la acepción Thot, página 792 del “Glosario Teosófico”, según la versión de J. Roviralta Borrell, aparece la siguiente definición: “El más misterioso y el menos comprendido de los dioses, cuyo carácter personal es enteramente distinto de todas las demás divinidades antiguas. Así como las permutaciones de Osiris, Isis, Horus, y demás son tan innumerables que su individualidad esta casi perdida. Thot permanece inmutable desde comienzos de la última dinastía. Es el dios de sabiduría y autoridad sobre todos los restantes dioses. Es el registrador y el juez, su cabeza de ibis, la pluma y la tablilla del escribiente celestial, que anota los pensamientos, palabras y acciones de los hombres y los pesa en la balanza, le asemejan al tipo de los Lipikas esotéricos. Su nombre es uno de los primeros que aparecen en los monumentos más antiguos. Es el dios lunar de las primeras dinastías, maestro de Cinocéfalo, el mono con cabeza de perro que había en Egipto como símbolo y recuerdo viviente de la tercer Raza-madre. Es el Señor de Hermópolis: Jano, Hermes y Mercurio combinados.

Está coronado con un atef y el disco lunar, y lleva, en la mano el “Ojo de Horus”, el tercer ojo. Es el Hermes griego, el dios de la Sabiduría y Hermes Trismegistus, el “Hermes Tres Veces Grande”, el patrón de las ciencias físicas y el patrón y verdadera alma del conocimiento oculto esotérico.

Como bellamente expresa J. Borthwick, miembro de la Real Sociedad Geográfica: “Thot … ejerce un poderoso efecto sobre la imaginación … en esta intrincada y a la vez hermosa fantasmagoría del pensamiento y sentimiento moral de aquel sombrío pasado. En vano es que nos preguntamos cómo en la infancia de este mundo de la humanidad, en medio de la rudeza de la supuesta civilización incipiente, pudo el hombre haber soñado un ser celeste como Thot. Tan delicadamente trazadas están las líneas, tan íntimamente y con tanto gusto entretejidas, que nos parece estar contemplando un cuadro diseñado por el genio de un Milton, y ejecutado por el talento de un Rafael.” Verdaderamente, algo de verdad encerraba aquel antiguo dicho: “La sabiduría de los egipcios….” – .“Cuando está demostrado que la esposa de Kefrén, que construyó la segunda pirámide, era una sacerdotisa de Thot, uno ve que las ideas comprendidas en él fueron fijadas 6000 años atrás.” Según Platón, “Thoth-Hermes fue el descubridor e inventor de los números, de la geometría, de la astronomía y de las letras.” Proclo, discípulo de Plotino, al hablar de esta misteriosa divinidad, dice: “Preside a toda especie de condición, conduciéndonos a una inteligible esencia desde esta mansión mortal, gobernando las diversas multitudes de almas.” En otras palabras, Thot, como registrador y archivero de Osiris en el Amenti, la Sala del Juicio de los Muertos, era una divinidad psicopómpica; mientras que Jámblico indica que la “cruz con asa (el thau o tau) que Thoth tiene en la mano no era otra cosa que el monograma de su nombre.” Además del Tau, como el prototipo de Mercurio, Thoth lleva la vara serpentina, emblema de la Sabiduría, la vara que se convirtió en Caduceo. Dice el señor Borthwick: “Hermes era la serpiente misma en un sentido místico. Se desliza como dicho reptil, sin ruido, sin esfuerzo aparente, siguiendo el curso de los siglos. Es una representación de los ciclos estrellados. Pero es también el enemigo de la mala serpiente, porque el Ibis devoró a las serpientes de Egipto.”

1 comentario

  1. Plaila-online

    Tres intiresno, gracias

Escribe un comentario