Historia de las cartas de Tarot
Las cartas del Tarot encierran una historia muy larga de contar. Sin embargo, el Dr. Moorne, en su excelente trabajo titulado “El Supremo Arte de Echar las Cartas” ofrece una relación sucinta que no podemos omitir, bajo ningún punto de vista, por sus esclarecedores conceptos. Dice el Dr. Moorne: “Son muchos los orientalistas que han tratado de penetrar su sentido, siendo Guillaume Postel quien en 1540 publicó su interpretación, titulándola “Clave de las cosas ocultas” —después de cuya publicación enloqueció—, con la explicación de los jeroglíficos y significado de las figuras simbólicas o emblemáticas que aparecían en el Libro de Thoth.
También Court de Gibelin, filósofo de inmensa erudición, ha pretendido explicar esos emblemas en su obra titulada “El mundo primitivo analizado y comparado con el mundo moderno”.
El Tarot ha debido sufrir grandes alteraciones en el siglo, XVI, puesto que las figuras llevan los trajes de esa época. Sea lo que fuere, los hebreos atribuyen la invención del mencionado libro a Enoc, los egipcios a Hermes, y los griegos a Cadmus.
Para nosotros existen diferencias esenciales entre el juego de cartas conocido actualmente con el nombre de Thoth, cuyo origen es esencialmente asiático, y el libro de Hermes denominado Tarot, siendo una prueba de ello que el juego del Tarot, propiamente dicho, se compone (le 22 tabletas o figuras, en tanto que el juego egipcio está formado por 78, aún cuando se supone que esas 22 tabletas, sumadas a las 56 de que se componía la baraja francesa, son las mismas que constituyen la egipcia. Los que así opinan fundan su criterio en haberse hallado en China un juego completo de 77 tabletas, el cual, según se dice, pudo haber servido de modelo a la baraja Francesa, de la cual debieron constituir los Tarots una quinta serie.
Nosotros, siguiendo el parecer de Poste1 y Gibelin, nos contentaremos con advertir aquí que Enoc y Cadmus sólo son citados por los eruditos y que, en cambio, la tradición universal mira a Hermes como el inventor y la fuente de toda magia.
Hermes (Mercurio) quiere decir genio humano, inteligencia suprema.
Hermes se llama Trismegisto, tres veces grande, porque se reconoce un Hermes en cada mundo.
Hernies es, pues, la inteligencia de muchos siglos, reunida en haces bajo un nombre colectivo.
El gran sacerdote de la iniciación egipcia era llamado Hernies.
Además del Tarot se atribuyen a Hermes otros libros, tales como el Pymander, el Asclepios, y además, La Tabla de Esmeralda, que contiene en pocas palabras la Cábala entera, y que se llama así porque sus preceptos, según dicen, estaban grabados sobre una esmeralda.
El Arte de echar las cartas, o sea, el medio de adivinar el presente y el porvenir por medio de los naipes, data de la época de los egipcios, en la cual, como ya hemos dicho, los padres explicaban diariamente a sus hijos y derechohabientes el significado de aquellos jeroglíficos, no siendo exacto, corno aseguran Schlugbole y Court de Gibelin, que nadie haya podido descifrar hasta ahora ni una sola hoja del Tarot. Nosotros ya lo hemos dicho, y volvemos a repetirlo, que Guillaume Postel, en su obra “Clave de las cosas ocultas”, ha descifrado ese libro, compuesto por Hermes, el padre de la iniciación egipcia, y anotado más tarde por Cadmus, como puede verse por las barajas correspondientes.
Y volviendo al arte de echar las cartas, diremos que los egipcios, con sus cartones jeroglíficos, ya usaban este medio, desconocido en Europa, hasta que Etteilla, en 1770, después de grandes estudios, derrocó el medio de descifrarlas una por una, supliendo a este arte el de traducir el significado de cada una para aplicar su conjunto. Para proceder de este modo fundóse en el tradicional sistema egipcio de los Tarots, y basó la adivinación en 33 oráculos o cartas que pueden ser las de cualesquiera baraje, agregándoles una más en blanco.
También está demostrado que el primer país que se sirvió del juego de cartas fue España, de donde fue importado a Francia por Beltrán Duguesclin, jefe de los aventureros franceses que acudieron a ayudar a don Enrique de Trastamara en la innoble tarea de destronar a Don Pedro 1 de Castilla, llamado por unos el Cruel y por otros el Justiciero.”
Luego de esta cita correspondiente al Dr. Moome, extensa pero cabalmente didáctica, creemos que mucho se ha aclarado respecto de las cartas del Tarot.










